Tras vencer al Athletic, en Málaga se ha disparado la ilusión. Con más o menos brillantez, el equipo saca los puntos y dormirá en Champions hasta la próxima jornada, como mínimo. Nueve puntos de doce posibles, el mejor arranque de la historia del Málaga en Primera División. Eso incluye también la etapa del Club Deportivo Málaga. Nunca le fue tan bien a estas alturas...
El equipo va madurando su propuesta futbolística al amparo de las victorias, lo que da mayor confianza y fe en lo que se está haciendo y aleja cualquier atisbo de ansiedad. Parece que los jugadores se adaptan cada día mejor a lo que pide el técnico. Es cierto que hay claroscuros, pero las sensaciones positivas superan en número a las negativas.
La defensa, sin ir más lejos, mejora día a día. Demichelis estuvo soberbio y Mathijsen no desentonó. El equipo lleva tres partidos sin encajar goles. Los laterales, posición muy exigente dentro del ideario de Pellegrini, cada día están mejor. A veces brillan más y otras menos, pero dan el nivel. Y por encima de ellos, Toulalan, que acapara elogios por su jerarquía y capacidad para recuperar balones.
También destaca el Málaga por las individualidades. Ahí la figura indiscutible es Santi Cazorla, que con su tercer gol de falta directa, vuelve a ser desequilibrante. Ha intervenido en seis de los siete tantos que lleva el conjunto blanquiazul. Al ataque le falta que Van Nistelrooy, Baptista y Rondón empiecen a hacer lo que mejor saben: marcar goles.
Mientras Pellegrini ajusta sus mecanismos, toca defender la zona de privilegio.
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